TEMORES Y ESPERANZAS

 

En la mayoría de las ocasiones cuando nos enfrentamos ante algo nuevo experimentamos cierto “Temor” dependiendo el grado de éste  por aquello que  nos ocupa. Así, no es el mismo grado de temor el que experimentamos cuando nos subimos a algún juego mecánico (montaña rusa, rueda de la fortuna, sillas voladoras etc.), que cuando vamos a una entrevista de trabajo, recibimos boletas de calificaciones de los hijos, y qué decir de ese momento tan importante en nuestras vidas que significó el pedir la mano de la novia.

¿Por qué sentimos temor? Son muchas las razones pero todas ellas se engloban en una sola que es la inseguridad, si esa inseguridad que es consecuencia de: la ignorancia, desconocimiento, sentimiento de culpa, alta o baja auto estima, desanimo, etc. Y . . . sin embargo este mismo temor nos lleva a vivir el momento, enfrentar la experiencia con un halo de “Esperanza”, de tal suerte que mi temor por subirme a la montaña rusa propicia en mi la esperanza de que soporte el viaje sin marearme o que simplemente no funcione y me libre de tremendo susto.

La esperanza según la definición de Wilkipedia “es un estado de ánimo optimista basado en la expectativa de resultados favorables relacionados a eventos o circunstancias de la propia vida o el mundo en su conjunto”. De acuerdo a esta definición la esperanza es lo que nosotros deseamos (de manera anticipada) que pase ante tal o cual situación, es lo que esperamos con cierta confianza que suceda.

¿Te has preguntado, con relación a tu fe, cuáles son tus temores y cuáles son tus esperanzas?

Un ejercicio que te puede resultar útil para reflexionar sobre este cuestionamiento es el escribir en una hoja: por un lado tus temores y del otro tus esperanzas.

 

   UN ALTO EN TU CAMINO, EL ALBUM DE MI VIDA

 

Muchos jóvenes hoy en día no se toman el tiempo de detenerse y reflexionar. Nos gusta vivir la vida, somos jóvenes, y nos lanzamos a la vivir como si fuéramos inmortales, como si la vida nunca se nos fuera a acabar. Hasta desperdiciamos el tiempo porque pensamos que mañana habrá otro día. Yo quiero que sepas que tu vida es importante, es valiosa, es única e irrepetible.

Nunca volverás a vivir el día de hoy: ¿Cómo lo viviste? Tal vez has desperdiciado el tiempo, o peleado, o hecho enemigos… ¿Sabes si estás viviendo adecuadamente? ¿Quizás estás desperdiciando tu vida?

ANALOGIA: LA VIDA ES UNA CARRETERA.

La vida es como una carretera, y tú vas en tu automóvil; cuando somos jóvenes nos gusta la velocidad, vamos a toda prisa, sin fijarnos en nada, no nos damos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor. Y de pronto un semáforo en rojo nos obliga a detenernos de golpe, rechinando llantas. Así también sucede con nuestra vida: Está llena de prisas, de superficialidad, de relaciones vacías.

Y no nos detenemos a menos que alguien o algo nos haga reflexionar. ¿Te has detenido a pensar a dónde vas, a dónde te conduce esta carretera? ¿Tienes tu mapa, tu destino claro, un auto en buen estado?

Observa además que tu automóvil tiene una característica muy importante: No tiene reversa. Esto significa que no puedes echar marcha atrás, que el camino recorrido ahí está, es parte de ti, de tu vida; podrás vivir mañana otro día, pero el día de hoy no lo puedes volver a vivir, por más que lo desees.

¿Has atropellado a alguien con tus imprudencias? ¿Sabes conducir tu vida? ¿Te estás preparando a hacerlo? Precisamente porque tu vida es tan importante, porque no estamos hablando de futbol, porque estamos hablando de jóvenes llenos de vida, con el futuro en sus manos, te invito hoy a que te detengas un momento, a que orilles tu auto, que apagues el motor y te preguntes: «¿A dónde voy tan de prisa? ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Porqué vivo así o asá? ¿Dónde está el mapa de esta carretera?»

¿No convendría acaso detenerte un momento, hacer un «Alto en tu vida» y ver cómo estás viviendo? Mira, si has vivido hasta ahora de cierta forma, seguramente seguirás viviendo igual en el futuro, nadie cambia de la noche a la mañana, y lo más probable es que mañana te levantes con el mismo carácter, emociones, sentimientos, actitudes, etc. ¿Porqué no echar un vistazo hacia atrás, a todos estos kilómetros recorridos hasta ahora? Seguramente los kilómetros que siguen serán muy parecidos, o por lo menos conducirás tu automóvil de la misma manera. Antes de seguir hacia adelante, veamos qué hemos dejado atrás. ¿Cómo hacerle? ¿Cómo podemos echarle un vistazo a tu vida hasta este día? Para eso necesitamos tener mucha imaginación. ¿Tienen mucha imaginación? ¡Qué bueno! Pues imagínate que vamos a echarle un vistazo a algo llamado «El Álbum de Fotografías».

Imagínate que, desde que naciste, tu papá, tu mamá, te han estado tomando fotografías: de tu nacimiento, de tu bautizo, 1ª comunión, etc. En un palabra, de los grandes acontecimientos de tu vida. Imagínate que están en un gran álbum color, digamos, rosa, con muchos adornos y flores. Tu álbum personal de fotografías, tu álbum rosa, que es una historia gráfica de tu vida. Tus papás han ido juntando las fotos de los eventos más importantes de tu vida. Al hojearlo, podrás recordar los momentos felices para ver cómo has estado viviendo tu vida, ya que lo más probable es que la sigas viviendo de la misma forma. Al ver las fotos sucesivas, podremos darnos una idea de lo que ha sido tu vida hasta ahora. Te invito pues a que saques tu álbum de fotos, y todos juntos vamos a ir repasando nuestras vidas.

Álbum Rosa

 Lo que todos conocen de ti y quieres mostrar: Fotos de escuela, bautismo, primera comunión, XV años, etc.

NOTA: Se trata aquí de hacer un recorrido por la vida, subrayando los momentos agradables, divertidos, valorando la vida en familia y los seres queridos. No hay que alargarse mucho en este álbum, que de hecho es solamente una introducción a la plática, pero que debe ayudarlos a sentirse a gusto, relajados, entre amigos. Se tratará de decir algo agradable de cada momento, poniéndole humor y alegría. Par eso recordamos fotos como:

Fotos de bebé

Fotos del Bautizo

Fotos del 1º diente

Fotos del 1º cumpleaños

Fotos de los 3 años

Fotos del 1º día de clases

Fotos del equipo de futbol

Fotos de la 1ª Comunión

Fotos de los XV años

Fotos del 1º novio(a)

etc…..

Conclusión del Álbum rosa: Todo esto ha sido muy agradable, muy interesante, y hemos aprendido mucho. Lo primero que debemos decir es que la vida es bella, vale la pena vivirse y debemos valorar todos los momentos bellos de nuestra vida, así como saber apreciar a nuestros seres queridos.

Sin embargo, no hemos visto todo lo que es tu vida, ya que estas fotos presentan solamente el lado «bonito» de tu vida. Son las fotos que quieres enseñar a los demás, lo que quieres que los demás vean de ti. Son las fotos agradables, «retocadas», tu lado amable, lo que le puedes mostrar a los demás. Hasta cierto punto podemos decir que se trata de fotos hipócritas, ya que se ve solamente lo que te atreves a mostrar a otros, y no tu verdadero yo. Si bien hemos aprendido algo, también mucho ha quedado oculto, mucho permanece en la oscuridad. o ¿acaso son estas todas las fotos que hay en tu vida? ¿Habrá otras fotos que no aparecen aquí?

 Álbum Negro

NOTA: este es el punto central de la plática: hacer que el joven se enfrente con sinceridad a su pasado y examine qué ha hecho de su vida. No se trata de una simple invitación, «a ver cuándo», sino que hay que llevarlo de la mano a través de las diferentes áreas de este examen de conciencia. Es importante ir «in crescendo», sin individualizar por ello a las personas, pero sin tener miedo tampoco de decir las cosas como son.

 Introducción:

Lo que no eres capaz de enseñar a nadie; lo que no enseñas a tus padres y amigos: O ¿acaso son estas todas las fotos que hay en tu vida? ¿No habrá acaso otras fotos, otros momentos en tu vida que no se encuentran aquí, y que sin embargo son parte de tu vida, de tu existencia. ¿Se hallarán esas fotos en algún lugar?¿Todavía tienes mucha imaginación? Pues imagínate que, a lo largo de tu vida, casi desde que naciste, te ha venido siguiendo una persona, un fotógrafo. Este fotógrafo tiene varias características interesantes: Te conoce bien, sabe a dónde vas, a donde has ido, qué te gusta hacer, etc.

Tiene además un super-equipo de fotografía, con flash, zoom, rayos infrarrojos, película hyper-sensible, los últimos adelantos de la fotografía moderna. Puede fotografiar a través de las paredes, puede fotografiar tus pensamientos, nada de lo que tú haces o piensas le es desconocido. Te ha fotografiado en todos los momentos más tristes o penosos de tu vida, cuando pensabas estar solo, cuando creías que te salías con la tuya, que podías aprovecharte de los demás, él ha estado ahí, te ha visto, te ha fotografiado. El sabe lo que vales, lo que haz hechos.

Además, este fotógrafo no te quiere, es más, te quiere mal, y quiere demostrarle a todo el mundo lo que realmente eres, lo que realmente vales, lo que hay en tu corazón, en tu mente, detrás de esas máscaras que tantas veces exhibes. Porque a él no lo engañas, sabe todo de ti. Y por eso ha ido juntando, a lo largo de los años, en un álbum negro, todas estas fotos, en blanco y negro, tristes y feas, de lo que hay en ti. Míralo, aquí está, tu álbum negro, con fotos tomadas a lo largo de tu vida.

¿Te atreves hoy, esta noche, a ver tu álbum negro? ¿ A ver lo que realmente hay en ti? Muchos no se atreven: Prefieren seguir viviendo vidas negras y tristes, sin enfrentarse a sí mismos. Tú tienes hoy el reto de verte como realmente eres: solamente así podrás cambiar, solamente así podrás mejorar. Te invito a que tomes tu álbum negro y lo vayas hojeando conmigo, para descubrirte a ti mismo. Creo que vale la pena hacerlo, pues aunque tú no lo quieras ver, tu álbum ahí está, y seguirá estando contigo, parte de ti, a menos que lo encares con valentía. Vamos a ver: ¿Qué hay en tu álbum negro?

 Mentiras.

¿Cuál será la primera foto? Mira nada más: Tu primera mentira: ¿Cuándo dijiste por primera vez: «Yo no fui» y sí habías sido tú? ¿A qué edad miente un niño? Claro que las mentiras de los niños no son muy graves, pero… ya más tarde, ya de grande…. ¿Has mentido? ¿Les has mentido a tus papás? «Mamá, ahorita vengo, voy a estudiar a casa de Fulana!» Y no era cierto. Y mentiste en otras cosas, pequeñas y grandes. Y sabes, como que se fue perdiendo algo, como que tus papás ya no te tenían confianza como antes…. Pero eso ¿a quién le importa? ¿Has dañado a otros con tus cuentos, buscando tu conveniencia? ¿Has levantado falsos? Hablaste de más de aquella amiga, de aquel ex-novio, lo embarraste, lo hiciste quedar mal, lo devaluaste ante los demás. Por odio, por venganza, por cualquier motivo, y sabías que eso que habías dicho no era cierto…

¿Quizás lo hiciste por presumir, por salir de un aprieto? Porque la gente se fijara en ti, te alabara, te aplaudiera, por parecer más de lo que eres. Tus mentiras son como una máscara, son parte del teatrito que montas para que los demás se fijen en ti. Y mira, te mientes a ti mismo, tú mismo te la crees. Ves al espejo y ves tan solo una máscara. ¿Habrá alguien de verdad atrás de esas mentiras?

Quizás has dicho la más grande mentira, la de dos palabras. ¿Has dicho «te quiero» a alguien, y era una mentira? ¿Te acuerdas? La miraste a los ojos, le tomaste la mano, y con tu voz más dulce, más suave, más falsa, le dijiste: «te quiero», ¡y no era cierto! ¡Y ella se la creyó! Ella pensó que tú valías la pena, que tus sentimientos eran genuinos, y era mentira. Oye, ¿qué habrá sido de aquella chica? ¿Dónde andará? ¿Habrá conocido otros chicos como tú? Pero, ¿eso le preocupa a alguien?

 Violencia.

Mira, aquí hay otras fotografías. Tu primer pleito, tu primera pelea. Claro, fue con uno más chiquito, los grandotes, o los de tu tamaño, les da por defenderse. Entonces, mejor con los más chicos. «¡A la salida nos vemos!» Y te agarrabas a golpes, los puños son tus argumentos, porque te sientes más fuerte, te sientes superior, te sientes más que los demás. Y por si fuera poco, te juntas con una bandita, con otros como tú, para aterrorizar a los demás. ¡Qué padre se siente! Así demuestras que eres un hombre, que eres un macho, que vales mucho! ¡Y los demás te admiran, o no? ¿Qué piensan de ti cuando les das la espalda? ¿Te admiran o te odian? Te desprecian, ¿acaso no lo sabías? Tus propios hermanos y hermanas no sienten por ti más que lástima, pero ¿quién se atreverá a decírtelo?

¿Por qué has abusado de los demás? ¿Por qué te has aprovechado de las personas y las situaciones? ¿De sus sentimientos o debilidades? ¿Por qué te impones y lastimas a otros? ¿Será acaso porque el que tiene miedo eres tú? ¿Por qué tienes miedo de que vean tu debilidad y tu miedo, que te vean como realmente eres? Pues mira, aquí están las fotos, así eres realmente.

 Robos.

Otra foto: Tu primer robo. ¿Cuándo tomaste por primera vez algo que no era tuyo? Tal vez fue un dulce, un cambio. Y luego fueron otras cosas, más grandes, más graves.

Empezaste robándote cambios y te has seguido de frente… Has tomado cosas que no son tuyas… Tal vez has asaltado y robado en una tienda, en un auto-servicio… Has robado un sentimiento, el honor, la buena fama de alguien… Has deseado y codiciado sin atreverte a más… Has sido envidioso… Has sido débil y cobarde…Y te volviste a juntar con alguna banda, algún grupito de malos amigos, y haces todo lo que te dicen, sin importar si está bien o mal; te has alejado de tus familiares, ya casi nunca estás en casa, te la pasas en la calle… Y tú también has inducido a otros al mal, a hacer cosas indebidas…

 Alcohol y Drogas.

Y un día probaste tu primer cigarro. ¿Para qué? Para lucirte, para quedar bien, para demostrar que ya eras grande, que no ibas a hacer lo que tus padres te decían, para apantallar. Y te importó un comino tu salud, tu futuro. Que elegante, que refinado te ves con tu cigarrote en la boca. ¡Qué chica tan sofisticada, tan independiente, tan ella misma! Pero tu sabes que es solo una máscara, que no engañas a nadie, ni a ti misma…

¡Oh perdón! Me equivoqué: No era tabaco. Y le entraste a la droga. Recuerda: ¿quién te indujo? ¿Acaso un «amigo»? ¡Qué buenos amigos tienes! ¿Acaso nunca has hablado con un drogadicto? Pero, ¡no lo hagas! Si quieres oír algo realmente interesante, habla con la mamá de un drogadicto, o con su hermana, ¡eso sí es interesante! Ver el dolor, la angustia, el odio incluso hacia un ser «querido» que se destruye y destruye a los demás por un poco de placer…

Y no lo puedes dejar… Ya eres drogo… Lo bueno es que hay gente linda, simpática, que se compadece de los drogos: pobrecitos drogos, tan incomprendidos, pobres víctimas de la sociedad… ¿De veras? ¿Eso eres una víctima de los demás? ¿No serás más bien un asesino, alguien que va matando el amor, la vida que tus padres pusieron en ti? ¿Eres víctima o victimario? ¿No ves acaso el daño que haces a los que te amas? Pero, ¿cómo lo vas a ver si dejaste de verlos hace mucho tiempo? ¿Si hace años que no hablas con tus padres? Ni siquiera sabes en qué trabaja, o qué le gusta o qué le interesa a tu padre. Y tú eres la pobrecita víctima….

¿Cómo fue tu primera borrachera? ¿Te acuerdas del ridículo que hiciste? ¿Cómo lastimaste a tus amigos con tus palabras y disparates? Si tu madre, si tu novia te hubieran visto! Mira, ahí está la foto. Y también está la foto de tu mamá que te dice, te suplica con lágrimas en los ojos: «M’hijito, por favor, no tomes, no te emborraches, no te emborraches como tu papá» Pero te vale, tú sigues tomando, qué importa lo que los demás piensen o sientan….

¿Quién te enseñó a tomar? Quizás fue tu propio padre, porque él tomaba, ¿verdad? Hasta que un día llamaron al padrecito, porque «mi papá está muy enfermo». Pero no estaba enfermo, estaba borracho, perdidamente borracho, y ya no se pudo parar, y lloraste de dolor, pero ya era tarde…. Como ya es tarde para ti, porque nada te va a hacer cambiar, eres un borracho, eres un alcohólico y así vas a acabar, tirado en la calle, en tú vómito, y la gente ya no te tendrá miedo, solo lástima.

Pero perdón, nuevamente me estoy equivocando, discúlpame, no me di cuenta que tienes muchas razones para tomar, ¿o no? Claro, tú tomas porque te sientes solo, porque tus papás no te comprenden, porque eres muy macho… Claro, adelante, sigue tomando, recuerda: siempre lo podrás justificar, siempre habrá una razón, y tú tienes la razón. No escuches a los demás, tú haz lo que tú quieras, ¿qué importan los demás?

Dime una cosa: ¿Has inducido a otros al vicio? ¿Le enseñaste a tus hermanos a tomar? Quizás un hermanito, un amigo son «teporochos» por culpa tuya, porque tú les enseñaste… ¿Te acuerdas de esa chava? ¿Cómo la emborracharon entre todos? Ella no quería tomar, pero poco a poco fue cediendo, por tu insistencia, por presión de los demás, y luego, cuando ya estaba borracha… ¿Nunca has visto a un borracho o un alcohólico tirado en la calle, su vida hecha trizas, su familia destrozada? ¿Quieres acabar como él? ¿Has hablado alguna vez con el hijo de un alcohólico? ¿Te ha contado lo que ha sufrido? ¿Quieres hacerle lo mismo a tus seres queridos?

 Impureza.

Debería haber unas fotos en tu vida, de cuando te acercas a tu padre, y le dices: «Oye, papá, hoy nos explicaron algo muy raro en la escuela, pero no entendí bien, a ver papá, ¿qué es el sexo?» Debería estar la foto de cuando te acercas a tu madre y le dices: «oye, Mamá, vamos a hablar sinceramente, de mujer a mujer: ¿Qué es el amor? ¿Cómo te enamoraste de mi papá?» Pero no, nunca lo has hecho, porque por tus mentiras y actitudes soberbias te has ido alejando de ellos, y ya no hay confianza, ya no pueden platicar, y menos de las cosas importantes. ¿Ves cómo una cosa lleva a otra? Tal vez nunca lo habías pensado…

Y por eso buscas tu información acerca del sexo en otras partes, leyendo revistas pornográficas, mirando con malos deseos a las chicas, haciendo bromas de mal gusto, contando chistes irrespetuosos. Un joven debe ser puro, valiente; Te invito a que veas si lo has sido, si has estado a la altura de tus valores. Has cometido actos impuros, y tu conciencia no te deja tranquilo… Has tratado de acallarla, pero no has podido, por eso ya no la escuchas, ni escuchas a tus padres, a tus maestros, solo escuchas a tus malos amigos, a los que te llevan al vicio…

Quizás algún día te acercaste a alguien y le dijiste la mentira de dos palabras: «¡te quiero!» Mira, ahí está la foto, en tu álbum negro. Pero en realidad no la(o) querías, querías únicamente gozar de su compañía, de su cuerpo, de su sexualidad, aprovecharte de ella. Y cada gesto, cada palabra era una mentira, un engaño. ¿Y qué crees? Ella se lo creyó! Ella pensó que era verdad, que sí la querías! Por ahí anda todavía, esa chica con el corazón roto, que ya no va a la escuela o al grupo para no encontrarse contigo, que no quiere saber nada del noviazgo… ¿Qué le habrás hecho? ¿Qué le habrás dicho? La fuiste engañando poco a poco; tal vez sí había algo de nobleza en ti, pero la pasión y la lujuria te llenaron, los malos amigos se burlaban de ti y te incitaban, y tú les hiciste caso. Y llegó el día en que le hiciste tu proposición; «¡Ya eres mía!» o tal vez romántica y respetuosamente le pediste: «¡Dame una prueba de tu amor!»

Todos sabemos lo que eso significa verdad. «¡Una prueba de amor!». Quizás ella se resistió, su conciencia no le permitía entregarse, y tú te burlaste de ella para vencer su resistencia: «¡no seas mochilona, qué mojigata! Eso es ser anticuada, ¡ándale, mi vida!» Y tú, muchacha, cediste, de nada sirvió tu educación ni los principios que te inculcaron, te entregaste, la virginidad que era para tu esposo, para el padre de tus hijos, se la entregaste a algún patán, ¡qué bonito! seguramente fue un momento que recuerdas con ternura y cariño, y aquí están las fotos, ¡míralas!

¿Quedaste embarazada? ¡Menudo problema! ¿Qué dirá tu familia? ¿Qué pasará con la escuela? ¡Mi honra, mis estudios! Y por eso abortaste… Tu «noviecito» se desapareció, no dio el ancho, ¡Qué barbaridad!, O quizás te llevó con algún doctorcito, con una señora, y fue la peor experiencia de tu vida, no la has podido olvidar… Abortaste… Mataste a tú bebé… a tu primogénito, al que se parecía a ti, al papá… ¡Qué rara es la vida… Todo empezó con un «te invito un café», «¿te llevo tus libros?»… «te quiero…» y no era cierto…

 Injusticias.

¿Cuántas veces te has quedado callado ante una injusticia, ante una opresión? En vez de ayudar, te has dado la vuelta, «¡no, yo no quiero saber nada, no es mi problema, háganle como puedan!» Cobardemente has rehusado involucrarte, ayudar, ser verdaderamente amigo.

 Traiciones.

¿Te acuerdas de aquél amigo? Tú y él eran grandes amigos, los mejores del mundo. Pero ya no se hablan. Terminó la amistad. Y diste muchas razones, lo explicaste, lo justificaste todo, pero en realidad tú sabes qué pasó. La palabra es dura, pero cierta: ¡Lo traicionaste! Lo abandonaste, y el recuerdo no te ha dejado. ¿Por qué lo hiciste? ¿Será que en realidad no tienes amigos? ¿Que nadie confía en ti? Dime, ¿habrá alguien que diga que tú eres realmente su amigo, alguien que realmente confíe en ti, alguien que vea más allá de las máscaras y te quiera tal y como eres?

 Hablar mal de tus amigos, padres, etc.

Quizás te has quejado de los demás, has hablado de ellos: Reproches para tus amigos, tus padres… «no, es que mi viejo es un bruto, nunca saldrá de pobre, es un perdedor…» ¿Has repetido chismes, cosas que no te constan? ¿Has dañado la reputación de otros, sin que se pudieran defender? Y ese daño, ¿cómo lo reparas ahora? ¿Qué pasa contigo? ¿Así quieres vivir tu vida? ¡Y te quejas de los demás! Te quejas de lo mal que el gobierno, los obreros, tus papás, tus profesores, hacen las cosas. Te quejas de todos, menos de ti mismo. Permíteme felicitarte, ¡aplaudirte! ¡Estás viviendo una vida tan bella, tan bonita! ¡Mira todo lo que vas dejando atrás de ti! ¿Es eso lo que realmente quieres? ¿Por qué lo haces? ¿No tienes pantalones? ¿No sabes decir «no»? ¿Qué va a ser de ti? ¿Acaso vas a vivir siempre una vida inútil? No me vengas con excusas: «es que siempre me pegaron…es que mi papá nos abandonó… es que…» Mira, siempre habrá una excusa para no hacer las cosas, para echarles la culpa a los demás. Pero eso ya se acabó: Cuando se inventaron las excusas, se acabaron los…  Y tú no eres de esos. Tú estás llamado a vivir una vida plena y feliz, no a perderte en la mediocridad y la basura que llenan nuestras calles. Mírate, examínate, dime si tu vida ha valido la pena, si mereces vivir así, si tus padres, tus seres queridos, merecen que tú vivas así.

ALBUM DORADO:

Quizás yo no te conozco, pero he conocido muchos chicos como tú, y no puedo creer, que todo haya sido malo en tu vida. Es más, me pregunto si hay otras fotos, otros momentos de tu vida en los que realmente valiste la pena, en que hiciste lo correcto, en que diste el ancho. Me pregunto si no hay otro álbum en tu vida: Quizás hay en tu vida un álbum dorado, donde se han ido juntando las fotos de aquellos momentos dorados que han hecho de tu vida algo valioso.

 Lo que Cristo quería para ti.

Momentos en que Dios ponía Su mirada sobre ti y tú le respondías, en qué descubrías lo que Dios quiere realmente para ti: La verdad, la rectitud, la felicidad. Momentos en los que buscaste, no el placer, sino la felicidad, no lo placentero, sino lo verdadero.

 Amor a ti mismo (Que te vieras como un ser digno y valioso, y te dieras tu lugar)

Momentos en que te amaste a ti mismo, te respetaste y valoraste en tu justa medida, en que viviste según tu dignidad. Momentos en que dijiste: «Eso está mal, yo no le entro», momentos en que dijiste «no me voy a degradar y convertir en animal» momentos en que buscaste la verdad y la luz en tu vida.

 Amor a tu prójimo (Respeto a los padres, novio(a), amigos, maestros, sacrificio, sinceridad, nobleza, desinterés, valentía, honestidad, cumplir con el deber a pesar de las dificultades, generosidad, veracidad, etc.)

Momentos en que defendiste a los demás, en que mostraste cariño, respeto, amor…. Momentos en los que fuiste sincero, valiente, honesto… Cuando dijiste:»¿En qué puedo ayudarte?», «¡No molestes a esa chica!», «Oye, papá, quiero platicar contigo». Momentos en que supiste sacrificarte, entregarte con generosidad. Momentos en que fuiste, honesto, sincero, en qué supiste cumplir con tu deber a pesar de las dificultades o las burlas. Momentos en que fuiste realmente tú mismo.

 Amor a Dios (Cumplimiento de tus promesas y proyectos hechos en la recepción de los sacramentos)

Momentos en que te acordaste de que Alguien te creó, Alguien quiso que vinieras al mundo para conocerlo y amarlo, Alguien que te dejó un camino de Verdad y Vida, Alguien que espera más de ti….

Permíteme preguntarte: ¿Existe este tercer álbum en tu vida? ¿Qué tan grande es? ¿Cuántas fotos nobles has pegado en él?

Compara ahora tus tres álbumes. En ellos se encuentra toda tu vida, no sólo lo que has sido, sino lo que eres y probablemente lo que serás.  Sé que no es fácil. Ciertamente una mirada hacia atrás puede ser dolorosa. No es fácil enfrentarse a su propia vida. Espero que mucho de lo que dije no sea cierto, nunca lo hayas hecho. Pero si algo hay de verdad, no tienes derecho a seguir viviendo tu vida igual, sin pensar en los demás, atropellando gente en tu loca carrera por la vida. Te felicito de corazón porque esta tarde has tenido el valor de ver tu vida y reflexionar valientemente. Mira, ahí está tu auto, esperándote; la vida no se detiene hoy: debes seguir viviendo, la carretera te espera y tienes aún mucho por vivir.

 ¿Vale la pena seguir viviendo así?

Por eso ahora te dejo reflexionar dos preguntas, no tengas miedo de planteártelas: no me des a mí la respuesta, al fin y al cabo yo no puedo, nadie puede vivir tu vida por ti. Es tu vida, es tu aventura por este mundo, y sólo tú decides que haces con ella. Pero yo te hago estas preguntas a nombre de todos tus seres queridos, de tus papás de tus hermanos, de tu novio(a), ¿por qué no?, en nombre del mismo Dios: ¿Qué has hecho de tu vida? Si ésta es tu vida, ¿vale la pena seguir viviendo así?